Cuando tocas fondo a veces te toma tiempo volver a flote... hoy estoy en ese proceso, en ese que tocas fondo y de repente te das cuenta que no nadabas tan bien como creíste, te hundes y el flotador se desinfla, y no traes chaleco salvavidas, la corriente es mucha, el oleaje espeso, el viento voraz y tu ya no tienes tantas fuerzas...
No sé (sinceramente) como aguanté tanto tiempo en silencio, tanto tiempo sin escribir una puta palabra, el echo de hacerlo era una terapia, una terapia mucho mejor quizás que los jodidos antidepresivos, ansiolíticos e inductores de sueño, mejor que el cigarro, el carrete y quizás, sólo quizás mejor que el sexo... y es que el sexo es un tema complejo hoy en día, pero escribir... escribir es otra cosa... yo nací con un puto lápiz en la mano y una hija en la otra, llené cuadernos y cuadernos de mi propia vida adolescente, y hoy ya soy una mujer de 29 años y me siento igual de perdida que esa adolescente, con mil responsabilidades, con una vida que en ocasiones amo y en otras detesto. Con una familia disfuncional de la cual obtuve mucho de lo que soy, y que aveces anhelo arrancar, un romance que trato de sacar a flote con fuerzas casi de flaqueza, el miedo es grande... hay días que sólo deseo escribir aunque las palabras no suenen muy coherentes... hoy es uno de esos días.