miércoles, 14 de agosto de 2013

esta soy yo...

“Yo desaparezco en la persona que amo, yo soy la membrana permeable, si te amo te entrego todo: mi tiempo, mi cuerpo, mi dinero, mi perro, el dinero de mi perro y proyectaré en ti muchas cualidades que nunca cultivaste en ti mismo. Te daré eso y más, hasta estar tan agotada y disminuida que la única manera de recuperarme será enamorándome de alguien más”-Elizabeth Gilbert-

El sábado 20 de julio comenzó una pesadilla que aún me mantiene un poco atormentada y adormecida, el 20 de julio ella se fue a un viaje que se suponía nos mantendría alejadas porque las circunstancias así lo ameritaban, circunstancias tristes y abrumadoras que me mantenían en ascuas, en mi cabeza no cabía la idea de que alguien que ama a alguien más quisiera estar separada de esa persona por decisión propia, y es que tal vez me hice tantas expectativas que jamás me esperé un dolor tan grande en tan poco tiempo... claramente me había enamorado, enamorado de esa manera madura que se enamora una mujer de 28 años, no de la forma infantil de mis anteriores enamoramientos, no había mucho de nervios, no había mucho de suspenso, era todo más bien claro y concreto, amaba de una forma diferente y me agradaba que así fuese, tal vez no era la Daniela que escribía cartas, que hacía locuras ni nada de eso, pero nada de aquello impedía que mi amor fuese menos sincero o menos verdadero que los anteriores, en fin... amaba y eso era lo que importaba.

Era extraño que en poco tiempo lograse tantas cosas con alguien que poco conocía, pero todo había sido rápido, todo tan especial, todo lleno de magia, lleno de ese no se qué..., me mantenía embobada, pendiente, expectante, luego me di cuenta que sólo había conseguido domesticarme como en el principito, me domesticó para hacerme dependiente de sus besos, sus abrazos, sus caricias, y su todo. Con su mentira puso en duda cada una de sus palabras anteriores, cada te amo me retumbaba en la cabeza y creí morir por un millón de años en un día, caminé por Santiago sin rumbo, entré a una iglesia, lloré, reí, fumé, bebí, maldije odié, putié, callé y todo eso al mismo tiempo, cruce la calle sin mirar y casi me atropellan, me detuve y traté de calmarme... nadie a mi alrededor creía mi locura paranoica, cómo alguien tan bueno podía mentir así??? cómo?? eso mismo me preguntaba yo, un día era la polola perfecta y en un minuto todo se derrumbaba y era... era nada que yo quisiera describir, me encontraba destrozada, deshecha, mal herida, agónica...

Lloré como no lloraba en meses, quería desprenderme de su aroma, su recuerdo...su todo y ahí recordé lo imbécil que suelo ser cuando me enamoro... no pude hacer nada, sólo quedarme acostaba y llorar un día completo, luego esperar su explicación y finalmente intentar no odiarla más... quise borrar todo y comenzar de cero, pero el cero sólo se vive una vez, y nosotras ya no estábamos en el inicio, estábamos más allá y la única solución era continuar desde allí de la mejor manera...

Hoy tengo miedos, me siento vulnerable y débil en ocasiones, sigo siendo feliz, inmensamente feliz porque Dios me da demasiado y eso se valora, quiero aprender a perdonar, aprender a amar bien...y es que acaso existe una forma para amar?.


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