martes, 17 de enero de 2017

extraña

Lo que llamamos casualidad no es ni puede ser sino la causa ignorada de un efecto desconocido...


Sólo quiero hablar contigo, decírtelo todo por primera vez. Tendrías que conocer toda mi vida, que siempre fue la tuya aunque nunca lo supiste. Pero sólo tú conocerás mi secreto, cuando esté muerta y ya no tengas que darme una respuesta; cuando esto que ahora me sacude con escalofríos sea de verdad el final. En el caso de que siguiera viviendo, rompería esta carta y continuaría en silencio, igual que siempre. Si sostienes esta carta en tus manos, sabrás que una muerta te está explicando aquí su vida, una vida que fue siempre la tuya desde la primera hasta la última hora...




hoy pensaba en un pueda que leí hace muchos años y me aprendí de memoría, hoy no lo recuerdo muy bien, pero es este:


Yo no sé quien eres
ni como te llamas;
no sé si eres buena,
humana y piadosa,
o eres como todas,
como tantas otras,
insensible y falsa.
Te conozco apenas,
a través del velo
de mis fantasías
y mis esperanzas.
Ignoro tu vida,
tus glorias pasadas,
y las ilusiones
que para el mañana
hilvana tu mente.
Y hasta tu mirada
me es desconocida,
porque no he tenido
la suerte de verte
de cerca la cara.
Sé que puedo amarte,
porque me haces falta
y estar a tu lado
cuando tú lo quieras,
y para tu historia
¡ser todo o ser nada!
no obstante que ignoro
quién eres,
cómo eres...
y cómo te llamas.



me trajo a la mente amores juveniles, de esos que calaban hondo y que dolían.

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