...hace unos meses no quería saber nada del amor, nada de relaciones, quería amores de una noche de esos que me hacían sentir por instantes y luego eran nada, no alcanzaban a ser nada porque yo no quería...
No supe como ni cuando, pero de repente estaba aquí otra vez queriendo escribir para alguien, deseando, pensando, extrañando, me da miedo no lo niego, me da miedo extrañarte, me da miedo porque eres una extraña, una extraña con la que fui de vacaciones, con la que caminé por una ciudad desconocida, con la que me dormí abrazada, que me cuidó cuando estuve resfriada aún sin saber nada de mi, una extraña a la que le abrí las puertas de mi casa, le presenté a mi perra, a mi familia, a mis amigos, una extraña que también me abrió las puertas de su hogar, me contó cosas que muy poca gente sabe, se rió con mis tonteras y todo eso en menos de dos semanas. Siempre he sido algo romántica y lenta cuando me gusta alguien de verdad, pero esta vez he sido más bien impulsiva, y no es que yo anduviera buscando el amor desesperadamente, para mi estar soltera era bueno, para mi besar a alguien de vez en cuando me parecía interesante y entretenido, pero la conocí a ella y ya no quise besar a nadie más.
Si quieren un poco de sinceridad diré que cuando la vi no me gustó, o sea siempre tuve una debilidad por las minas menores con cara de pendejas, ojalá que tuviesen harta cara de niñas buenas, aunque esas siempre resultaron ser unas perras, me daba cuenta que en la disco miraba minas de pelo liso que se parecían a mi ex en cierto modo, y era una pura mierda, porque en el fondo siempre me gustaba alguien físicamente y luego me involucraba de otra forma, pero con Katia todo era diferente la vi y si bien me pareció linda no era mi tipo, pero luego hablamos, luego vino esa noche increíble, y a cada rato me moría por besarla, pero algo me detenía, me parecía interesante, diferente, me comenzó a gustar su forma de ser, ver que hablamos tanto sin conocernos nada, escucharla equivocarse con los pronombres y decir "uno" en vez de "un", adorar que me llamara por mi nombre porque sonaba más lindo que como alguien más lo dijese, luego odiarla por dejarme plantada, luego odiarme a mi por no querer escuchar sus razones, luego abrazarla en mi cuarto y acurrucarme a ella, y ver que olía exquisitamente, y besarla, y tocarla con miedo, y pensar que no quería que fuese una más, y caminar por los lugares que me gustan de Santiago y ver que ya no dolía, porque ya no pensaba en exes ni nada, era sólo ella y yo, y volver a ir a valpo, y tomar su mano, y abrazarla de repente, y sentir que si eso no era amor definitivamente era lo que yo quería que fuese amor, porque el amor para mi siempre había sido según yo algo donde yo me entregaba mucho y siempre recibía poco, pero esta vez recibía lo mismo o tal vez más, y venían los miedo, miedo que encuentro completamente razonable porque amaba cada instante al lado de esa mujer desconocida con la cual tenía unos días maravillosos, y luego dormir con ella pensando que al día siguiente tenía que irse lejos, y tener esas ganas enormes de pedirle que se quedara, pero a la vez querer dejarla ir y salir huyendo, pero no hice ni lo uno ni lo otro, razoné y pensé, ella tiene compromisos, son sus responsabilidades y algo que me gusta de ella es ver con la pasión que vive y hace lo que quiere, y deseo que cuando regrese aunque deba esperarla un mes, vuelva y me abrace, abrazarla y decirle que la quiero conmigo, que tengo miedo, pero que quiero intentarlo, que entiendo que ella también tenga miedo, pero que ambas somos vulnerables y no debemos temer a serlo porque yo no deseo hacerle daño y tampoco creo que ella quiera hacérmelo a mi, decirle que extrañé su aroma, que extrañé nuestras charlas, que odio a claro por la señal de mierda que tengo, que amé sus mensajes, que valió la pena la espera, porque ella es la mujer que yo deseaba, la que le pedía Dios un día llorando, cuando le supliqué que si mi ex era la incorrecta me diera una señal y me ayudara a alejarme, y a dejarla en paz, y entonces me regaló a esta desconocida, y me dio ganas de querer otra vez, y abrió mis ojos para ver que ya no amaba sino recuerdos, y poder dejar ir sin sufrir.
Es extraño admirar a una desconocida, pero lo que conozco de ella me basta para decir con certeza que la admiro, la admiro porque es valiente, es luchadora, es fuerte, es una pequeña gran mujer, que detrás de ese cuerpo pequeño y delgado existe una mente brillante, que me gusta la manía con la que dobla su ropa mientras yo la dejo tirada en la cama.
Hoy me envío un correo largo y muy sincero, casi al final puso lo siguiente:
"Hoy una vez más te digo y te pregunto¿Quieres vivir esta aventura junto a mi? ¿ quieres eliminar de nuestra relación los peros? Quieres ser ..... Hoy para cultivar un mañana no lejano sino un día a día.... No te puedo ofrecer un mundo de Bilz y Pap quiero algo real, con sus matices, con la realidad de dejarnos ser cada una tal cual es... Develarnos con sutileza y cariño, yo te ofrezco ceder en lo malo o en lo que te incómoda de mi,pero no puedo dejar de ser yo."
Y si me dí el tiempo de escribir todo esto es porque siento que se merece más de un minuto de mi tiempo, y mi respuesta es si, quiero vivir esta aventura junto a ti Katia, quiero dejarme llevar porque me gustas demasiado y siento que si te dejo ir sería una idiota, espero que vuelvas del norte y poder abrazarte, besarte y ya no tener tantas trancas y miedos, me alegra poder ser yo misma junto a ti, y que tú seas una mujer real, acepto eso de no tener peros, porque lo nuestro fue veloz y sin peros y quiero que siga siéndolo. Un beso a la distancia mi croata bella, te espero.
con amor tú chilena (no mapuche), ni tan latina como te gustan a ti, pero que igual te tiene loquita con sus caderas que son fuego jajajaja (como dijo esa mina en la disco).
pd: volim te
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